
Nuevos hogares para vencejos en la Facultad de Minas de Torrelavega
16 de mayo de 2025
Torrelavega Conexión Natural visita Gijón Ecoresiliente
3 de junio de 2025El alumnado del Centro de Educación Especial y Formación Profesional Básica Fernando Arce vivió recientemente una jornada al aire libre cargada de aprendizaje, inclusión y conexión con la naturaleza. En colaboración con el proyecto Torrelavega Conexión Natural, participaron en una actividad didáctica que combinó un taller de hojas, paseos guiados por espacios verdes de la ciudad y observación directa de la biodiversidad. Esta salida educativa permitió acercarles a los ecosistemas urbanos de forma accesible y amena, fomentando el respeto por el entorno y el conocimiento del medio natural que nos rodea.
Paseo y taller en el parque Manuel Barquín con el Centro Fernando Arce
La jornada comenzó en el parque Manuel Barquín, uno de los pulmones verdes de la ciudad. Allí, el grupo realizó un taller de hojas en el que aprendieron a identificar distintas especies de árboles y plantas a través de sus formas, colores y texturas. La actividad fue acompañada de un paseo interpretativo donde también se observaron diferentes especies de aves, y se habló del importante papel que desempeñan en el equilibrio del ecosistema urbano.
Durante este recorrido, los participantes conocieron algunas de las intervenciones realizadas en el marco del proyecto Torrelavega Conexión Natural, como los rodales arbustivos, agrupaciones de arbustos autóctonos que favorecen la biodiversidad y las integraciones de madera, estructuras naturales que actúan como refugio para múltiples especies.
Exploración de la biodiversidad en el Parque de Sierrapando con el Centro Fernando Arce
La segunda parte de la actividad tuvo lugar en el Parque de Sierrapando, otro enclave natural de la ciudad con gran valor ecológico. Allí, el grupo tuvo la oportunidad de observar de cerca la fauna pequeña que habita estos espacios: escarabajos, mariposas, lagartijas y otras especies de insectos y reptiles que suelen pasar desapercibidas, pero que son fundamentales para el equilibrio del ecosistema.
Esta observación directa, guiada y adaptada a las capacidades del grupo, permitió poner en valor la importancia de cuidar estos espacios urbanos, no solo como lugares de recreo, sino como verdaderos refugios de biodiversidad.
Gracias a este tipo de propuestas, se genera un vínculo más fuerte entre las personas y su entorno, fomentando actitudes de respeto, cuidado y conocimiento de la naturaleza urbana. El trabajo con el Centro Fernando Arce demuestra que la educación ambiental puede y debe ser accesible para todos, contribuyendo a una ciudad más verde, inclusiva y conectada con su patrimonio natural.




